Dos esculturas del Renacimiento que se pueden ver a simple vista desde la calle, y si os gustan podéis ir a ver más. en la fachada de nuestro Museo Oficial de Navarra.


Mientras un grupo de turistas bajaba en bloque por Santo Domingo, el guía les explicaba —con tono épico— que los toros corren más cuando hay cuesta. Prometía que pronto verían el punto exacto desde donde salen los astados en el encierro. Los dejé descendiendo hacia el corral —nunca mejor dicho— mientras este menda se detenía frente a la portada del Museo de Navarra, un raro vestigio del Renacimiento civil en esta ciudad.

La portada es de 1556 y perteneció al antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, conserva esculturas realizadas por Juan de Villarreal y el cantero Martín de Azcárate.

Me resultaron de una belleza enigmática, casi secreta, especialmente al ver por la diferencia de alturas que ofrece la ubicación del museo.

Desde allí, la Cultura se parte: arriba, el silencio tallado en piedra; abajo, la coreografía ruidosa del "cliché very typical Pamplona", flashes disparando a una "ficción turística" donde los toros ni están, sólo posan en una oscura silueta recortada en metal.....y sin ningún interés artístico frente al trabajo y elaboración de las esculturas que contemplo.