“No pinto escenas. Provoco presencias. El lienzo, a veces, respira.”


El happening no es un espectáculo. No busca agradar ni entretener. Es un espacio ritual, una grieta temporal donde la realidad se desnivela.

Mi trabajo parte del silencio, de lo no dicho, de lo que tiembla justo antes de hacerse visible. En mis acciones no hay guion, pero hay urgencia. No hay aplauso, pero hay eco. La obra no se muestra: ocurre.

Hay happenings que suceden en salas blancas con muros limpios. Otros en calles donde el ruido corta como cuchilla. Algunos se registran. Otros solo viven en quien los habitó. Todos comparten una misma pulsión: el arte como presencia inmediata.

Reclamo el arte como experiencia. Como provocación. Como interpelación directa. El público deja de mirar. Empieza a estar.

Kaprow acuñó el término “happening” y lo definió como “una experiencia que ocurre”.