Memorias de un surrealista...La carta.
Estimados —por decir algo— políticos y funcionariado en cargos de “cultura”:
Mira, el arte no funciona como vuestros trámites.
Un trámite siempre da el mismo resultado:
casilla marcada, sello puesto, expediente numerado y archivado.
Ese es el único ecosistema que conocéis.
Una obra no.
Antes de que la miréis, contiene muchas interpretaciones posibles.
Todas.
Simultáneas.
Como un cruce de caminos que no distinguís porque solo sabéis caminar en línea recta.
Cuando la miráis, elegís una sola interpretación.
Pero no porque la obra sea así,
sino porque vosotros solo podéis ver eso.
Vuestra lectura es un colapso:
vuestra cabeza reduce un universo a una casilla.
Es lo que hace la burocracia:
convertir lo complejo en un papel,
lo vivo en un trámite,
lo múltiple en un sello.
Pero la obra sigue siendo todas las demás interpretaciones.
Aunque no las veáis.
Aunque no las entendáis.
Aunque no tengáis herramientas para percibirlas.
Aunque vuestra formación —y vuestra función— no os permita salir del cuadrado.
Y si algún día vuestra mente se abre un milímetro,
descubriréis que la obra cambia.
No porque cambie ella,
sino porque cambiáis vosotros.
El arte no es estático:
vosotros sí.
Por eso el arte no es gestión.
La gestión es repetición.
El arte es transformación.
La gestión es un sello tampográfico que estampáis sin pensar.
El arte es un sistema vivo que respira, muta y se expande.
Si veis el arte como un trámite,
solo veréis una simple casilla delimitada.
Pero la obra contiene un universo que no cabe en vuestra casilla,
ni en vuestro expediente,
ni en vuestra estructura mental.
PD: Cuando querais entender algo....os explicaremos la relación del Psychoart y la física cuántica
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