Lo que en casa se ignora, en el extranjero se celebra. La exposición de psychoart y happening participativo en la iglesia románica de Lizoain fue silenciada por la prensa local, mientras que una revista de arte en Taiwán la reconoció con un especial de 4 páginas. ¿Cómo es posible que algo pase desapercibido a 19 km de Pamplona pero despierte interés a más de 10.000 km de distancia?
Esta paradoja revela una desconexión profunda: el arte y la cultura local, cuando no se ajustan a lo convencional, pueden ser subestimados o ignorados, mientras que fuera de nuestras fronteras se valoran con genuino entusiasmo. La indiferencia de los medios no impidió que el acontecimiento reuniera a personas de todos los pueblos del valle, demostrando que el arte no necesita validación mediática para conectar con quienes saben apreciarlo.







