Para Ciudad Cultural Europea 2016 se presentaron y el ridículo fue espantoso (nos echaron con lo que prepararon al primer corte.

Dicen que de los errores se aprende, pero cuando hablamos de Cultura y Arte -asignatura pendiente de esta ciudad-

Todos-sin niguna excepción los que llegan al poder y suben a las poltronas de los Dptos. de Cultura, visto lo visto, parece que han perfeccionado el arte de no molestar demasiado. Mientras otras ciudades construían proyectos culturales ambiciosos, aquí hemos tenido departamentos que, más que impulsar cultura, han funcionado como gestorías de eventos sueltos, guardianes del calendario y administradores de lo ya existente.

 

En 2016 nos presentamos a Europa con un dossierque básicamente decía:

“Hola, somos Pamplona. Tenemos fiesta. Mucha fiesta.” 

Y Europa, con toda la educación del mundo, nos respondió:

“Muy bien, pero… ¿algo más?”

 

Desde entonces, los departamentos de Cultura han tenido una década larga para pensar ese “algo más”. Y sin embargo, cuando llega la ocasión de volver a presentarnos para Ciudad Cultural 2031, la conclusión es que no estamos preparados. Ni proyecto, ni visión, ni relato.

Eso sí: programas, ciclos, actividades y notas de prensa, las que quieras.

 

La ironía es que Pamplona no renuncia a la Capitalidad Cultural porque sea imposible; renuncia porque no sabría qué contar. Y eso, más que un problema de presupuesto, es un problema de imaginación y creatividad.......Lejos, muy lejos quedan los famosos "Encuentros del 72" pero del recuerdo no se vive.

Hoy, al renunciar a Ciudad Cultural Europea 2031, se evita un riesgo, sí, pero también se evidencia algo más profundo: seguimos sin un modelo cultural sólido, sin una estrategia que vaya más allá de la fiesta y la inercia. La pregunta ya no es por qué no nos presentamos, sino por qué seguimos sin estar preparados para hacerlo.

Natxo Zenborain.